revista - FAZ

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OLIVER GROSZER - El gato en el escenario

 

Poner el mundo boca abajo, simplemente ignorar sus leyes, practicar la magia con la gravitación, eso puede producir adicción a alguien que lo sabe. Oliver Groszer no hace juegos malabares con la maza y la pelota sin cabeza, pero más de uno de sus espectadores ya han perdido la cabeza con su arte. El hombre jóven no deja al público la oportunidad de seguir la lucha con la malicia del objeto. Las pelotas ruedan arriba y abajo en sus brazos, espalda, cabeza y nuca. Todo se puede describir. Como levanta el pie. Como la pequeña cucharilla de té salta al aire y aterriza en su frente. ¿Pero como hace que la cucharilla se quede en su mango como si estuviera pegada en su cabeza? eso es indescriptible.

El truco del cigarrillo. Lo más difícil que el hombre puede exigir de su dominio del equilibrio. ¿Qué malabarista se atreve a despedirse con una pesentación tan arriesgada? Las luces se extinguen. El foco se enciende. Redoble del tambor. Luego silencio. No podía ser más silencioso en un claustro durante la oración de la mañana. Detrás de su espalda lanza un cigarillo sobre el hombro hacia delante y lo coge con la boca. Redoble. Lo mismo ocurre con una cerilla encendida. Redoble. Un movimiento corto con la cabeza y la llama ya ha tocado el pitillo. Redoble. Oliver Groszer da una calada profunda y sonrie.
Baja el telón.